ciega a citas solo quiero que me quieras

Los fines de ecuador prostitution prices semana nunca se conecta, para descansar de la PC: si estás en una relación a distancia y tu interlocutor no suele conectarse los fines de semana y poco o casi nada por las noches, es probable que esté casado y tenga.
Yo llevo tu Marverde en mi sangre, el apellido del pan que se reparte, de aquellas dulces manos que cortaron del saco de la harina los calzoncillos de mi infancia, de la que cocinó, planchó, lavó, sembró, calmó la fiebre, y cuando todo estuvo hecho.En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.Tenías el lloro de quien sufre tanto que no puede callarse, ni gritar, -ni aumentar ni ahogar el llanto Mar!Yo te llamo chascona mía y enmarañada: mi corazón conoce las puertas de tu pelo.Inmagino su rostro porque su alma la conozco ya que en mis sueños, en mis pensamientos, ella esta siempre presente siendo de esta manera la madre celestial que yo tanto AMO.Eres mía, eres mía, voy gritando en la brisa de la tarde, y el viento arrastra mi voz viuda.Galopar Rafael Alberti Las tierras, las tierras, las tierras de España, las grandes, las solas, desiertas llanuras.Vuelven los disparos y revientan todas las últimas venas que me quedan.Por qué la gente miraba fíjamente?Siento que se me suben los musgos de tu pena y me crecen a tientas en el alma infinita.Siento viajar tus ojos y es distante el otoño: boina gris, voz de pájaro y corazón de casa hacia donde emigraban mis profundos anhelos y caían mis besos alegres como brasas.Nada nos sucederá en este mundo que se escape de la buena voluntad de un Dios soberano David Platt.En el Norte, donde el día vive todo el tiempo en una mina.ApologÍeticiÓN Jaime Gil de Biedma Y qué decir de nuestra madre España, este país de todos los demonios en donde el mal gobierno, la pobreza no son, sin más, pobreza y mal gobierno sino un estado místico del hombre, la absolución final de nuestra historia?Entonces gritaría, lloraría, gemiría.Miguel de Unamuno Dime qué dices, mar, qué dices, dime!Esta piedad erguida sobre este burgo sórdido, sobre este basurero, esta casa de Dios, decid, oh santos cañones de von Kluck, qué guarda dentro?He ido marcando con cruces de fuego.Digan a esos bomberos que al corazón ardiendo se sube con caricias.
Consuma, ciña, hiele, mate; estrecha tenga otra la voluntad cuanto quisiere; que por dardo, o por nieve, o red no espere tener la mía en su calor deshecha.




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